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Qué pasa después de decir que sí.

Encargar una automatización da vértigo cuando no sabes cuánto de tu tiempo va a costar ni en qué momento te comprometes con el dinero. Así que esto es el proceso entero, con lo que ponemos nosotros y lo que hace falta que pongas tú.

Consultoría inicial

Media hora, sin coste

Una conversación para entender por dónde se te va el tiempo y cómo gana dinero tu negocio. No traemos una presentación: traemos preguntas. De aquí sale si hay algo que automatizar de verdad y, cuando la respuesta es que no compensa, lo decimos en esta misma llamada.

  • Una idea clara de qué se puede automatizar y qué no
  • Un orden de magnitud del coste, para saber si seguir hablando
  • Ningún compromiso ni documento que firmar

Tu parte: Media hora tuya y contarnos cómo funciona el negocio por dentro.

Diagnóstico y propuesta

De una a dos semanas

Miramos por dentro las herramientas que ya usas y seguimos el proceso completo tal como pasa hoy, no como debería pasar. Con eso escribimos qué se va a montar exactamente, en qué orden y qué queda fuera. El precio que sale de aquí es cerrado.

  • El proceso actual dibujado, con los puntos donde se pierde tiempo
  • Alcance por escrito: qué entra y —sobre todo— qué no entra
  • Precio cerrado y plazo, sin partidas abiertas

Tu parte: Un par de sesiones con quien hace el trabajo hoy y acceso de lectura a las herramientas.

Construcción por partes

El grueso del proyecto

Se construye por trozos que funcionan, no en un bloque que aparece al final. Cada semana hay algo que se puede abrir y probar, y sobre eso se decide lo siguiente. Es más lento de explicar y mucho más barato de corregir: un malentendido se ve en la semana dos, no en la entrega.

  • Algo utilizable cada semana, no un informe de avance
  • Los cambios de rumbo se pagan en horas, no en rehacer el proyecto
  • Acceso al mismo entorno donde estamos trabajando

Tu parte: Un rato corto a la semana para mirarlo y decir si va por donde tiene que ir.

Piloto y puesta en marcha

De una a tres semanas

Primero funciona en paralelo a lo que ya hacéis, con datos y casos reales, para que los fallos los descubramos nosotros y no un cliente tuyo. Cuando el piloto aguanta, se cambia el interruptor. Formamos a quien lo va a usar y dejamos escrito cómo funciona.

  • Periodo en paralelo antes de depender de nada nuevo
  • Formación a quien lo va a usar cada día, no solo a quien lo contrató
  • Documentación de qué hace el sistema y qué hacer si falla

Tu parte: Que el equipo lo use de verdad durante el piloto y nos cuente lo que chirría.

Seguimiento

Mientras quieras

Una automatización no se entrega y se olvida: cambian los precios, las herramientas actualizan sus conexiones y aparecen casos que no estaban previstos. El mantenimiento es opcional y mensual, y si no lo contratas el sistema sigue siendo tuyo y sigue funcionando; lo que no hay es nadie mirando.

  • Vigilancia de fallos y avisos antes de que los notes tú
  • Ajustes sobre lo que enseñan los primeros meses de uso reales
  • Sin permanencia: todo el código y los datos son tuyos desde el primer día

Tu parte: Decirnos qué está sobrando y qué está faltando.

Lo que no cambia, sea cual sea el kit

Están escritos como restricciones y no como valores de marca. «Cercanía» no significa nada; esto se puede incumplir, y por eso merece la pena decirlo por escrito.

Precio cerrado antes de empezar

El presupuesto sale del diagnóstico, no de una estimación por teléfono. Si a mitad aparece algo que nadie había visto, se te dice y se decide contigo; no aparece en la factura final.

El código y los datos son tuyos

Repositorio, dominio y alojamiento a tu nombre desde el primer día. No hay permanencia ni pieza escondida que obligue a seguir con nosotros.

Hablas con quien lo construye

Somos dos. No hay gestor de cuentas que traslade tu mensaje: lo que cuentas lo escucha quien va a escribir el código.

Te decimos cuando no compensa

Si una herramienta de mercado te resuelve el problema por menos, te lo decimos en la primera llamada. Cobrar por construir algo que ya existe sale caro a los dos.

Empecemos por la fase uno.

Media hora, sin coste y sin nada que firmar. Si de ahí sale que no hay nada que automatizar, te lo decimos y no habrás perdido más que media hora.